miércoles, 8 de agosto de 2012

DIME QUE ESCUCHAS Y TE DIRE QUIEN ERES

¿Quién dijo que los fans del heavy metal eran chicos rudos? Según una investigación sobre gustos musicales y personalidad, detrás de las camperas de cuero, las melenas y las motos estridentes, se esconde un carácter suave y dulce. El mismo estudio, a cargo del profesor Adrian North, de la Universidad Heriot-Watt de Escocia, también reveló la relación entre otros géneros musicales como el jazz, el rock, la música clásica y la indie, con la forma de ser de sus seguidores.

A partir de una muestra entre más de 36 mil personas de todo el mundo, en la que los investigadores preguntaron las preferencias entre 104 estilos de música diferente, se constataron algunas obviedades y se descubrieron otros vínculos menos evidentes. “La gente a menudo define su sentido de la identidad a través de su gusto musical, sus prendas de vestir, la elección de determinados bares para salir o el empleo de ciertas palabras del argot”, señala North.

Los amantes de la música clásica y el jazz, por ejemplo, son personas creativas y cultas. Los que prefieren a Bach, Mozart y Vivaldi son extrovertidos, mientras que los compradores de discos de Miles Davis y John Coltrane, tímidos. Los seguidores de la ópera son prósperos y educados. En este caso, el aforismo también podría ser: dime qué escuchas y te diré de qué clase social eres. Más llamativo es descubrir que los poperos –género bien amplio que puede ir desde Britney Spears hasta U2– son personas trabajadoras. Quién hubiera dicho que uno de los estilos más livianos y banales sería el estandarte de la cultura del trabajo.

Les ganan, sin embargo, los adeptos al country: ellos sí que trabajan duro al ritmo de James Taylor y su Handy Man. Y sin tantas estridencias porque, según el estudio, son bastante tímidos. La peor parte les tocó a los amantes de la música indie, es decir, la que circula por fuera de los ámbitos comerciales y corporativos: tienen la autoestima realmente baja. Todo lo contrario a lo que les sucede a los raperos, extrovertidos y seguros al máximo. Los seguidores de Amy Winehouse, en tanto, llevan las de ganar: los fans del soul son definidos como creativos, extrovertidos, dulces y contentos consigo mismos y, además, tienen la autoestima alta.

Entre las preguntas que formaron parte del cuestionario de la encuesta figuran: “¿cuál fue el primer álbum importante en tu vida? Mientras lo escuchabas, ¿sentías que estaban pasando cosas felices en tu vida? ¿Te hacía pensar en todo lo bueno que había sucedido en el pasado? ¿Te generó optimismo hacia el futuro? ¿Pensaste que la relación con tus padres empezaba a cambiar? ¿Te diste cuenta de quién eras realmente?”. Una decena de preguntas de este tipo fueron las que respondieron miles de voluntarios.

Y con los rockeros no hay dudas: son los chicos rebeldes del planeta. Lamentablemente no se publicaron resultados sobre los fanáticos de la cumbia y el tango, pero si alguno quiere comprobar cómo lo definen los géneros nacionales, puede hacerlo: el profesor North sigue buscando voluntarios en www.peopleintomusic.com.

domingo, 22 de julio de 2012

miércoles, 18 de julio de 2012

martes, 17 de julio de 2012

domingo, 15 de julio de 2012


AHORA UN POCO DE JAZZ :)

EL EFECTO MOZART

Efecto Mozart
Se denomina "Efecto Mozart" a la serie de beneficios que produce el hecho de escuchar la música compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. Dichos beneficios no han podido ser comprobados de manera científica, o al menos no se han podido repetir los distintos experimentos que condujeran a resultados que confirmasen lo provechoso de escuchar la música del mencionado autor. De todos modos, dicho efecto continúa siendo objeto de investigación, sin ninguna pronunciación firme o definitiva que reivindique o deseche la teoría en cuestión. Varios experimentos que se desarrollaron desde 1993, entre ellos el de la psicóloga estadounidense Frances Rauscher (quizá la encargada de difundir el hallazgo antes de que se popularizara) que fue publicado en la revista "Nature", hasta la actualidad arrojaron las siguientes bondades de escuchar música de Mozart:
Ayuda a desarrollar la inteligencia de los niños (para los niños entre 3 y 12 años representa una mejora en la capacidad de razonamiento)
Desarrollo de habilidades para la lectura y la escritura, del lenguaje verbal, de habilidades matemáticas, de la capacidad de recordar y memorizar.
Atenúa los efectos de algunas determinadas enfermedades como el Alzheimer.
El psicólogo, escritor y educador musical Don Campbell (uno de los defensores e investigadores de los resultados del efecto) propone que el niño, desde su etapa fetal, debe ser estimulado musicalmente por su madre. De este modo mejorará su crecimiento, su desarrollo intelectual, físico y emocional y su creatividad. Este efecto también sigue dando buenos resultados durante los primeros cinco años de vida, estimulo capaz de formar seres inteligentes pero además emocionalmente sanos.
El estudio que dio origen al término
En 1993, la psicóloga Frances Rauscher, de la Universidad de California1 y el neurobiólogo Gordon Shaw de la Universidad de Wisconsin[cita requerida] describieron que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos a la sonata para dos pianos en re mayor K.448 (véase catálogo Köchel) tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal. Este efecto duraba supuestamente unos 10 minutos y el hallazgo fue publicado en 1993 en la revista Nature. Desde entonces, se han intentado repetir estos experimentos y nunca se ha llegado al mismo resultado.
Impacto cultural y en el mercado
Entre las distintas iniciativas posteriores basadas en la investigación sobre el efecto Mozart, tanto la industria musical como algunas escuelas privadas lo utilizó como una herramienta de marketing,2 y en [1998] el gobernador de [Georgia] regaló un casette o un CD de música clásica a cada madre primeriza que diera a luz en el estado.1 Lo mismo sucede en Dakota del Sur, Texas, y Tennessee. Otro regalo semejante, a todas las madres, hace la Academia Nacional Americana de las Artes y Ciencias. Y una reciente ley de Florida obliga que todos los niños con edades inferiores a cinco años escuchen en sus colegios 30 minutos diarios de música clásica. Uno de los investigadores del proyecto original comentó: «No creo que haga daño. Yo apoyo que los niños sean expuestos a experiencias culturales maravillosas. Pero creo que el dinero podría ser mejor invertido en los programas de educación musical.»[cita requerida]
Frances Rauscher, la investigadora y profesora de psicología de la Universidad de Wisconsin-Oshkosh, que realizó el primer estudio experimental en 1993 se muestra molesta con el grado de explotación comercial del efecto Mozart y la orientación lucrativa que se le dio a sus investigaciones. En todas sus conferencias deja claro que no existe evidencia científica de que al escuchar algún tipo de música se incremente la inteligencia.
Estudios científicos sobre el Efecto Mozart
En 2003 la revista Nature publicó una investigación de la Universidad de California que reforzaba la idea concluyendo que solo diez minutos de una sonata para piano de Mozart bastaban para mejorar nuestro razonamiento espacial.
En 2007 un reporte publicado por el Ministerio alemán de investigación, del que se hizo eco Nature, y un análisis posiblemente de toda la literatura científica relacionada con música e inteligencia, concluye que «escuchar pasivamente la música de Mozart —o cualquier otro tipo de música del agrado de uno— no hace a una persona más inteligente. Pero otros estudios deberían ser realizados para comprobar si la audición de música podría incrementar a largo plazo el coeficiente intelectual de un niño...».2 En mayo de 2010 un equipo de científicos de la Universidad de Viena comprobó la influencia de la música de Mozart en 3.000 personas, y los resultados no registraron ningún incremento en la inteligencia de los sujetos que habían sido sometidos al experimento.
En uno de los últimos números de la revista JOURNAL OF THE ROYAL SOCIETY OF MEDICINE el Dr. J. S. Jenkins ha realizado una excelente recapitulación respecto al efecto Mozart. El efecto Mozart existe, pero hay que delimitarlo y estudiarlo con más profundidad. He aquí algunos hechos recientes:
  1. Usando ratas como animales de experimentación, tras escuchar la sonata K448, salieron más rápidamente de un laberinto que las expuestas a silencio o música minimalista.
  2. En cuanto a niños, tras 6 meses de clases de piano y aprender a tocar melodías simples (incluyendo a Mozart), mostraron mejores resultados en los tests espacio-temporales que otros niños que dedicaron el mismo tiempo a los ordenadores.
  3. No es la música de Mozart la única en producir esos efectos favorables. Algunas melodías contemporáneas también lo hacen, como ciertas composiciones del músico griego-americano Yanni, cuya música new age, analizada informáticamente, ha mostrado poseer una estructura similar a la de Mozart.
  4. Las técnicas tomográficas y otras han mostrado que el cerebro humano utiliza diversas zonas para procesar la música. El ritmo y el tono tienden a procesarse en el lado izquierdo; el timbre y la melodía en el derecho. Las zonas que corresponden a tareas espacio-temporales se superponen a las musicales, por lo que el profesor Jenkins afirma que «la audición musical podría estimular la activación de las zonas cerebrales relacionadas con el razonamiento espacial».
  5. El principal y más claro efecto Mozart, con la sonata K448, ha sido su gran acción disminuyendo la actividad epileptiforme en un gran número de pacientes con diversos grados de gravedad de episodios epilépticos.
  6. ¿Cuál es el componente mágico del efecto Mozart?. Los potentes análisis realizados informáticamente sobre la naturaleza de la música de varios compositores ha mostrado que la que posee propiedades sobre el razonamiento espacial o la epilepsia, como la de Mozart y Bach, posee una «periodicidad de largo plazo», que no tiene el resto de música sin efecto. Ello consiste en formas de ondas que se repiten regularmente, pero espaciadas.
  7. En algunos países europeos, como Gran Bretaña, una persona de cada 130 sufre epilepsia. Un estudio realizado sobre 39 pacientes con epilepsia severa, midiendo sus ondas cerebrales, reveló que la audición de la música de Mozart redujo significativamente la actividad epiléptica en 29 de ellos. En bastantes pacientes, la presencia de ondas epilépticas se redujo a la mitad de tiempo. Al interrumpir la música la mayoría de los efectos favorables disminuyeron.
  8. Lo más llamativo del efecto Mozart es la disminución de los episodios epilépticos. Para comprobar también si se dan consecuencias a largo plazo a una niña de 8 años que sufría episodios epilépticos durante el tiempo diario que estaba despierta se le hizo que escuchase la sonata K448 de Mozart durante 10 minutos cada hora. El número de episodios se redujo desde 9 en las primeras 4 horas.

tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Mozart

jueves, 12 de julio de 2012

miércoles, 11 de julio de 2012


La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.

Sabias palabras de Kurt D. Cobain


Aqui les dejo con el concierto de Linkin Park en el Rock Am Ring del 2011

jueves, 5 de julio de 2012



Amigos aqui les dejo un concierto de una de mis bandas favoritas Marroon 5 en el Rock in Rio del 2011 espero les guste

Hello...!!!!

Hola amigos:

Este es un blog de musica donde encontraran musica de todo los generos espero les guste.